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SISTAC es un sístema de gestión para colegios y establecimientos educacionales en general, a través de la implementación de un conjunto de sistemas modulares desarrollados íntegramente por profesionales Peruanos.

Gracias al poder de SISTAC, nuestro sistema de gestión se adapta a colegios con necesidades y realidades muy distintas, desde 400 hasta 9.000 alumnos, colegios privados, estatales, de distintas lenguas, congregaciones religiosas, etc.

Cada nuevo cliente que se incorpora amplía las facilidades del programa e impulsa su desarrollo. Por ende la flexibilidad y ergonomía de SISTAC sobrepasa las necesidades básicas de los colegios.

SISTACNET es el complemento de SISTAC o de cualquier sistema de gestión para consultar la información por internet e ingresar las notas del profesorado. Su bajo costo y alto rendimiento brinda la mejor alternativa para un centro educativo de vanguardia.



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Una forma creativa de organizar un aula

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Fundamentos pedagógicos del aprendizaje colaborativo

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El dulce egoísmo de ayudar

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EL LENGUAJE CORPORAL moldea nuestra IDENTIDAD

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La oportunidad que brinda la adversidad.

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Talleres con Padres y Madres sobre Bullying

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Qué debe hacer un padre cuando a su hijo le hacen bullying

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Un 87% de los estudiantes son testigos de actos de bullying en sus escuelas, según datos del Proyecto Anti-Bully. Además de en las escuelas, los actos de acoso escolar también se producen en casa, por medio de mensajes en el celular o la computadora.

Con motivo del Día Mundial para la Prevención del Bullying, que se celebra este 6 de octubre, te explicamos cómo detectar que a tu hijo lo acosan en la escuela y qué puedes hacer para ayudarlo.

¿Qué es el bullying?
El bullying o acoso escolar es un problema cada vez mayor en la actualidad, que ha llevado incluso a los adolescentes a tomar medidas tan desesperadas como el suicidio con tal de escapar de esa espiral de sufrimiento.

Stopbullying.gov define al bullying como un comportamiento no deseado y agresivo, que sucede tanto entre niños como adolescentes, que es repetitivo y que incluye amenazas, rumores, ataques físicos o verbales y la exclusión de alguien de un grupo.

¿Cómo saber si tu niño está sufriendo bullying?
Según stopbullying.gov debes prestar atención a las siguientes señales que podrían indicarte que tu niño esta sufriendo acoso:

  • Lesiones inexplicables
  • Pérdida o rotura de ropa, libros, dispositivos electrónicos o joyas
  • Dolores de cabeza o estómago frecuentes, sensación de malestar o simulación de enfermedad
  • Cambios en los hábitos alimentarios, como saltearse comidas o atracarse. Los niños pueden llegar de la escuela con hambre porque no almorzaron.
  • Dificultad para dormir, pesadillas frecuentes
  • Baja en las notas, pérdida de interés en el trabajo escolar, deseo de no ir a la escuela
  • Pérdida repentina de amigos o deseo de evitar situaciones sociales
  • Sentimientos de impotencia o disminución de la autoestima
  • Comportamiento autodestructivo como escaparse del hogar, autoinfligirse heridas o hablar de suicidio

Los niños que son acosados a menudo no piden ayuda ni cuentan su problema por temor al acosador, por vergüenza o por sentire incomprendidos. Si conoce a alguien muy angustiado o en peligro, no ignore el problema. Busque ayuda inmediatamente.

Qué hacer
El Proyecto Anti-Bully recomienda:

-Conversa: Habla con tu hijo, dile que el acoso escolar es un problema y pregunta a tu hijo cómo puedes ayudar para solucionarlo.
-Piensa:
Busca entre la familia una solución para acabar con los ataques, en vez de continuarlos o recomenzarlos.
-Ayuda:
Busca ayuda externa, habla con el maestro, orientador escolar o los padres del agresor.

-Explica: Explica a tu hijo que el callar un problema solo lo empeora, que deben enfrentar la situación para resolverla de una vez por todas.
-Grupo:
Busca un equipo de apoyo que ayude a que tu hijo se integre y pueda exponer su problema. Una red de apoyo grupal como la que ofrece el proyecto Anti-Bully puede ayudarle a superar sus conflictos.
-Apoyo:
Como familia es importante que todos le hagan sentir al niño o adolescente que no está solo, aunque lo que sucede en su escuela pueda hacerle pensar los contrario.

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Estrategias para enfrentar los malos tratos y el bullying

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El problema de la violencia en los colegios nos ha impactado a todos, haciéndonos sentir muchas veces que no somos capaces de enfrentar la situación. Todos conocemos a alguien que ha sido víctima de malos tratos o incluso de bullying, siendo esto último, no un problema de peleas o malos tratos ocasionales, sino que se caracteriza por ser una situación de abuso o intimidación sistemática por parte de un niño/a o joven hacia otro que no tiene posibilidad de defenderse. Cerca de un 11% de los estudiantes sufren el bullying, siendo víctimas de agresiones permanentes, ya sean físicas o psicológicas, invisibles para los ojos de los adultos. Los daños son muy profundos en la persona del niño/a o joven afectado, pero también sobre el niño/a o joven que agrede y los compañeros que se acostumbran a vivir aceptando la violencia como parte de la vida cotidiana.

A continuación, y a partir de un caso concreto de bullying, presentaremos estrategias para enfrentarlo, enmarcado en un plan a nivel de colegio.

Patricia, de 15 años, sufrió el bullying por más de 5 meses.  Todo comenzó en el verano cuando se encontró con dos compañeras de curso, quienes comenzaron a hacerle la vida imposible, porque se puso a pololear con un joven que le gustaba mucho a una de ellas. Desde entonces, la molestaron diariamente en el colegio, enviándole además mensajes de texto diciéndole garabatos y riéndose de su apariencia física. También le mandaron emails, con copia a algunas compañeras, mostrando fotos retocadas, ridiculizándola. En el colegio, estas compañeras eran bastante líderes y ocasionaron que Patricia se quedara prácticamente sin amigas. Las últimas amigas con las que se juntaba en los recreos fueron amenazadas de que si seguían con ella, las molestarían de igual forma o peor. Patricia se sintió muy deprimida, sus notas bajaron considerablemente, y le dijo a sus padres que no le gustaba su colegio y que quería cambiarse a otro donde estaban sus primas. Sus notas en general habían sido buenas, y recién su profesora se enteró de su problema casi al final del semestre, porque sus promedios estaban muy bajos comparados con  su historial académico. La citó a una reunión personal y al sentirse juzgada por su mal rendimiento, Patricia explotó emocionalmente y le contó parte de su problema a su profesora.

Como el colegio tenía un Plan para enfrentar el problema del bullying, su profesora había recibido capacitación en algunas estrategias para hacerle frente, lo que ayudó a que el problema disminuyera y finalmente se resolviera.

Algunas estrategias que utilizó la profesora jefe y el colegio fueron:

La profesora jefe acogió a Patricia, le hizo sentir que no era su culpa estar siendo agredida, y que recibiría todo el apoyo del colegio y de ella para que esto se solucionara. Le ofreció un vaso de agua, pañuelitos y la escuchó un buen rato hasta que Patricia sintió que le había contado lo más importante.

La profesora le señaló a Patricia que cuando ocurre una situación de este tipo en el colegio, se cita a conversar a todos los involucrados por separado, para conocer su versión; y que luego se cita a los padres de cada uno (por separado también) para investigar las posibles causas de estas agresiones, por ejemplo si hay algunos factores familiares que pudieran estar afectando (problemas económicos, psicológicos, de relaciones familiares, etc.). La profesora sabía que la cooperación por parte del colegio (dirección, profesores) junto a la de los padres era la única vía para salir del círculo vicioso del bullying.

Luego de conocer en profundidad las versiones de todos los implicados y sus familias (en el lapso de una semana), la profesora se volvió a reunir con Patricia y le manifestó que su versión fue confirmada, que la Directora del colegio estaba al tanto, pero que no se preocupara porque la idea era resolver el problema y no aumentarlo. Le contó que se  tomarían las medidas para que las jóvenes que realizaron esto recibieran un castigo adecuado, pero lo más importante es que se buscaría  que comprendieran y repararan el daño ocasionado a su persona. La profesora le dijo que no era la única vez que algo así sucedía en el colegio, pero que estaban haciendo todo lo posible para prevenir estos problemas. Luego le explicó que siempre habrá problemas en el colegio y en la vida, lo importante es aprender a enfrentarlos y buscarles una solución adecuada.

El punto clave fue centrarse en “reparar” el daño en Patricia y todo el curso, y aprender  de la situación. Además, que todos volvieran a sentir que hay respeto y consideración por todos los compañeros; que en el colegio no está permitido ni se aceptan estas conductas. A su vez, que comprendan que tienen que ayudarse cuando comienzan a generarse estos problemas u otros; siendo responsabilidad de todos hacer que sea un curso donde no ocurran estos malos tratos. Por último, se les señaló que lo relevante es que aprendan de este problema, porque en el futuro también podrá haber consecuencias negativas si no frenan a tiempo como grupo este tipo de problemas.
Las dos alumnas que participaron en el bullying tendrán que asumir ciertas consecuencias, esperando que esto sea un aprendizaje. Se les suspendió de clases por dos días, y debido a que ambas tenían en su historial conductas similares ocurridas en el presente año, se les puso matrícula condicional por 3 meses, perdiendo además los privilegios que el colegio les otorga a las alumnas de su edad por el mismo periodo de tiempo. Durante los días de suspensión debieron reflexionar en torno a lo que hicieron y escribir, cada una por separado una carta al curso y en especial a Patricia, mostrando arrepentimiento por lo realizado. Además se comprometió a ambas adolescentes en un “contrato de modificación de conducta”, que es un escrito entre padres e hijo, o entre profesor y alumno en el que se indica qué conductas no podrá llevar a cabo en las próximas situaciones conflictivas.

La profesora supo que lo que no se debe hacer es buscar mejorar la conducta de los agresores a través de castigos desproporcionados, que no reparan las relaciones interpersonales en el curso. Tratar mal al agresor (reproches, amenazas, rabia, moralizar, etc.) finalmente empeora la situación y además se actúa como un modelo adulto igualmente agresivo. Hay que reconocer lo negativo de la situación, pero centrarse en la posibilidad de cambio y en las habilidades y recursos positivos de las personas.

Finalmente, cuando las dos alumnas volvieron de su suspensión de 2 días de clases, se abordó este problema en hora de Orientación. La profesora jefe (acompañada por la psicóloga del colegio) conversó con todo el curso acerca de lo sucedido, reforzó positivamente a Patricia y a todos por cooperar en que este problema se solucionara. Las alumnas leyeron sus cartas (previamente las leyeron junto a la profesora para conocer su contenido y ver si era adecuado), pidiendo disculpas y mostrando arrepentimiento por lo sucedido. La profesora las felicitó por ir superando la situación y las  invitó a todas a volver a ser un curso positivo, dispuesto a apoyarse para dar solución a los problemas que se vayan presentando.

Sin duda que durante nuestra vida, como profesores y padres, enfrentaremos diversos problemas, (de consumos indebidos, de agresividad, relacionados a temas sexuales, etc.), ya sea directamente con nuestros hijos o con compañeros o amigos de éstos. Nadie está “libre” de vivir problemas, por lo que la mejor estrategia será sin duda aprender de ellos, enfrentarlos de manera positiva, siendo un buen ejemplo, mostrando que es posible enseñar a nuestros alumnos e hijos a hacerse responsables de sus actos y a “reparar” los daños ocasionados. El foco debe estar en hacer el bien, tanto a los afectados como a los causantes del daño, todos son dignos de contar con oportunidades de aprendizaje y desarrollo en la vida.

IDEAS FUERZA

• Acoger – Manifestar apoyo por parte del colegio: profesor jefe y dirección.

• Investigar la situación – citar a todos los implicados – expresar la necesidad de colaboración entre la familia y el colegio.

• Con conocimiento del problema se busca dar solución a éste. Se toman algunas medidas disciplinarias y de reparación del daño ocasionado.

• Lo central es reparar el daño, y recalcar la importancia del apoyo entre todos los alumnos para prevenir estos problemas. Todos buscan reparar, el colegio dando apoyo, el curso buscando mejorar, las dos alumnas implicadas arrepintiéndose de la situación generada.

• El colegio no acepta estos malos tratos, habrá consecuencias negativas sobre quienes los realicen. Se genera un contrato de modificación de conducta.

• Cuidado con los castigos desproporcionados porque agravan más la situación. Hay que centrarse en la reparación y en la posibilidad de cambio y recursos positivos.

• Es parte de la reparación el pedir disculpas y mostrar arrepentimiento. Se refuerza la idea de que todos estarán mejor si evitan estas conductas, y que todos son valorados por lo que son, y pueden mejorar cuando se equivocan u obran mal. Se da el incidente como terminado  y se les invita a volver a la normalidad.

• Luego de esta experiencia, decidieron volver a enviar un boletín informativo a las familias con estrategias de prevención y manejo frente al bullying.

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Estrategias para padres frente al bullying

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La experiencia de malos tratos y agresiones permanentes, como el bullying o matonaje afectan muy fuertemente la autoestima, el aprendizaje y el desarrollo general de un niño/a.

¿Qué es el bullying o matonaje? Es cuando una situación de agresión o maltrato se hace habitual, persistente en el tiempo, y en general permanece oculta frente a los adultos. Tiende a ser asimétrico, es decir quien acosa tiene más poder  que la víctima (por ejemplo, es más fuerte, grande o popular que la víctima). El bullying puede ser verbal (insultos, humillaciones o amenazas), físico (golpes, zancadillas, pinchazos, patadas, o bien hurtos o estropeo de los objetos propiedad de la víctima), psicológico (acecho, gestos de asco, desprecio), o social (exclusión del grupo, difusión de rumores y calumnias contra la víctima).

 

A continuación, presentamos el caso ficticio de Felipe, quien está siendo víctima de bullying o matonaje en su colegio, y entregamos algunas estrategias para que su padre pueda ayudarlo a enfrentar y dar solución al problema.

Mario nos cuenta que está muy preocupado porque su hijo Felipe, de 13 años, está siendo víctima de bullying en el colegio hace ya varios meses. Su hijo siempre ha sido muy gordito, porque tiene un problema de asimilación de alimentos. Desde que era chico algunos amigos se burlaban; pero durante este año, con el cambio de curso, hay un compañero, Pablo, que especialmente le hace la vida imposible: diariamente le grita todo tipo de garabatos aludiendo a su gordura, lo empuja en la fila, le quita su colación, incentiva a todos sus compañeros y compañeras a que se rían de él por esto, etc. Felipe había ocultado su problema a su familia, pero ya no da más y exige a gritos que lo cambien de colegio.

¿Qué hace la mayoría de los padres frente al bullying?

En general, los padres suelen estar al margen del problema, debido a que -aún en situaciones graves- el grupo mantiene la ley del silencio. Cuando se enteran, tienden a tener poca claridad acerca de cómo ayudar a su hijo acosado, recurriendo a estrategias poco efectivas, y más bien negativas:

Lo que no debe hacerse:

• Hablar y amenazar al agresor fuera de las instalaciones del colegio.

• Instigar a su hijo que se defienda brutalmente. Pretender que el hijo solucione su dolor con más presión, por ejemplo diciéndole: “no te dejes pegar” o “tienes que ser más fuerte”, produce siempre el efecto contrario, se sienten más débiles. Ya lleva muchos meses no pudiendo enfrentar la situación, y le será aún más doloroso sentir que se le exige conducirse con violencia contra alguien que lo trata con violencia, y frente al cual no ha podido defenderse hasta ahora.

• Irrumpir en el colegio, ocasionando un escándalo con el profesor o padres del niño agresor.

• Sobreproteger a la víctima, y alejarlo permanentemente de situaciones conflictivas, incluso  buscando cambiarlo rápidamente de curso o de colegio. Arrancando no se soluciona el problema. No da buenos resultados permitir que el niño falte frecuentemente al colegio por temor a la agresión. Tenga mucho cuidado en esto, el que falte a clases sólo aumentará el problema al momento que regrese.

• No dando importancia al problema o negando su existencia, obligando al hijo a que se someta a su hostigador, con el argumente de que cuando éste se canse, dejará de molestarlo.

• Esperar no sirve de nada. Consentir el maltrato de un niño o adolescente contra otro es permitir que haya más víctimas de los abusos. El abuso no es “normal” entre escolares, ni “se trata sólo de bromas”. Es importante enseñar a los espectadores pasivos a que cuando vean que un compañero está en esa situación desfavorable se lo digan a su profesor. La violencia, física o moral, y el abuso no se pueden consentir. Tampoco el grupo ni la víctima deben aguantar. Simplemente porque, cuando la ola de violencia se pone en marcha, cada día es peor: ya nadie sabe quién es su amigo y quién no. Por otra parte, si la víctima y el resto de los compañeros que no quieren participar de la violencia aguantan sin decírselo a nadie, pronto el acosador creerá que puede seguir abusando. Aproximadamente el 25% de los agresores que se han acostumbrado a intimidar para lograr sus objetivos, terminan teniendo problemas con la justicia en la adolescencia, e incluso antes.

Algunas estrategias que han resultado ser más efectivas

• Apoyar emocionalmente a su hijo y decirle que le ayudarán a superar el problema. Tranquilizarlo diciéndole que no es su culpa que esto suceda, y que a cualquiera lo tendría así de mal. Acogerlo, tranquilizarlo.

• Los padres deben permanecer en calma y no reaccionar con violencia hacia el colegio o el agresor, ya que no solucionará así el problema; no modelará formas adecuadas de solucionar conflictos, que enseñe a sus hijos frente a futuros problemas. Es importante enseñar a solucionar los conflictos pacíficamente, a pesar del dolor que se sienta.

• Acercarse a conversar con el profesor jefe, con una actitud positiva, colaboradora;  informarle la situación de su hijo/a (lo que le está sucediendo y lo afectado que se encuentra emocional y socialmente), y preguntarle qué sabe al respecto. Pedirle ayuda explícitamente, porque su hijo/a lo está pasando muy mal hace muchos meses y ningún adulto se había dado cuenta (ni él, ni el profesor).

• Solicitar al profesor/a que investigue la situación a la brevedad, dada la gravedad del problema, acordando una reunión en los próximos días, para conocer de manera más completa la situación. El profesor deberá comprometerse a entrevistar al acosador y algunos alumnos clave, e indagar con mucho cuidado el problema, buscando no aumentar la situación de desprotección del niño/a o joven afectado.

• Es esperable que junto al profesor jefe participe el psicólogo/a u orientador/a del colegio, para facilitar un buen manejo del problema, y buscar las mejores soluciones. También es importante que la dirección del colegio esté al tanto de la situación y del curso de las intervenciones.

• Para frenar el círculo vicioso de esta forma de violencia escolar es fundamental buscar acuerdos y trabajar en conjunto la familia y el colegio, y deben participar tanto los padres del niño/a o joven acosado, como los de los padres del acosador (al menos en reuniones por separado). Para todos es importante que este problema sea resuelto. Para los padres del niño que está intimidando también puede  ser una sorpresa muy dolorosa, o puede que ya se sientan superados por la situación. Por eso, lo importante es invitarlos respetuosamente a colaborar en la pronta solución.

• Dependiendo de la gravedad del problema el colegio deberá sancionar a los involucrados. Según la gravedad del caso e historial del estudiante responsable, se dan días de suspensión y/o matrícula condicional por un cierto período de tiempo, restricción en privilegios escolares, entre otros.

• Es importante que haya consecuencias frente a las malas conductas, sin embargo, el foco debiera ser “formar” en vez de “reprimir”. Siempre se presentarán problemas graves y no tan graves en los colegios, lo importante es tener planes de prevención, y cuando ocurran los problemas, tener mecanismos que refuercen la formación que están recibiendo los alumnos.

• En este sentido, es fundamental que se “repare” el daño y las relaciones interpersonales en el curso afectado, y no centrarse sólo en solidarizar con la víctima y excluir al victimario; esto último no forma.

• Los profesores pueden recurrir a diversas estrategias de manejo de estos problemas en su sala de clases y con los niños o jóvenes afectados. Le sugerimos ver el recurso educativo para profesores “Estrategias para enfrentar los malos tratos y al bullying en el colegio” que se encuentra en el Portal Educarchile Esencial en la sección Docentes.

• En caso de ser necesario, el colegio deberá exigir a los padres del niño/a o joven acosador, asistir al psicólogo para que sea ayudado en resolver adecuadamente esta situación.

• Por supuesto que es importante ayudar al hijo/a a recuperar sus amistades o hacer algunas nuevas, eso le ayudará a dejar atrás el dolor y retomar sus actividades e intereses.

Es fundamental entonces que los adultos intervengan en las situaciones de bullying, si no, el daño puede ser tan profundo y doloroso que atraerá aún más problemas tanto a la víctima como a los victimarios. Mejor será aún, que padres y profesores cuenten con algunas estrategias para prevenir situaciones como éstas, a continuación sugerimos algunas orientaciones para los padres.

Cómo enseñar a su hijo a prevenir y a defenderse del bullying

Si el niño/a o joven comienza a ser atacado por un acosador, éstas son algunas de las cosas que puede sugerirle hacer (puede estimular a su hijo a que lo practique antes frente a un espejo, o con usted mismo)

• Ignóralo, haz como que no lo has oído.
• No lo mires. Si puedes, camina y pasa a su lado sin mirarlo.
• No llores, ni te enojes, ni muestres que te afecta. El acosador desea que tú reacciones mal, no le des lo que busca. Más tarde podrás escribir sobre lo que sientes o contárselo a alguien de tu confianza.
• Responde al acosador con tranquilidad y firmeza. Di, por ejemplo: “¡NO!, ¡No soy lo que tú piensas!”.
• Si puedes, convierte alguno de sus comentarios en un chiste. Por ejemplo, si él dice: “¡Qué ropa tan ridícula llevas!”; tú puedes responderle: “¡Gracias! ¡Me alegra que te hayas dado cuenta!”.
• Corre si es necesario. Alejarse de la situación no es de cobardes. El acosador es el cobarde y quienes lo apoyan también. Busca un sitio donde haya un adulto y quédate allí.
• Si te molesta un acosador, habla con un adulto. Eso no es acusar. Es pedir ayuda cuando de verdad la necesitas.

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Matemáticas divertidas

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Las matematicas son para siempre

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